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Desertificación -
Luchar contra la desertificación, es responder a la llamada de la tierra
La desertificación no es un desierto que avanza, es una hemorragia de las fuerzas vitales del suelo que van disminuyendo hasta desaparecer. La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) habla de «degradación de las tierras» para designar este fenómeno. En primera línea del frente de la desertificación, África, Asia y América Latina no tienen que hacernos olvidar que el fenómeno afecta a los 5 continentes.

Informaciones interesantes

24 mil millones de toneladas de suelos fértiles desaparecen cada año.
La desertificación afecta a un cuarto de las tierras emergidas del globo y ya ha degradado dos tercios de las tierras agrícolas.
2 mil millones de seres humanos se encuentran confrontados a las consecuencias ecológicas, económicas y sociales de este desastre silencioso pero no irremediable.

La desertificación comienza por cualquier forma de deterioración del potencial natural de los suelos que pone en peligro la integridad del ecosistema. Productividad ecológica sostenible, diversidad biológica y capacidades de recuperación de los suelos son los tres criterios que se han de tener en cuenta para establecer el diagnóstico de esta enfermedad de la tierra.

Pobreza y desertificación: la espiral infernal
La imbricación de diversos factores acelera la agonía de los suelos frágiles marcados por fuertes contrastes climáticos, pero sobre todo es la mano del hombre la que desempeña un papel preponderante: sobrepastoreo, sobreexplotación de los suelos, deforestación, riegos inapropiados, son causas que vienen a añadirse al aumento del efecto de invernadero y al calentamiento del planeta causados por las actividades humanas, cerrándose así un círculo vicioso. En efecto, el empobrecimiento del suelo va unido muchas veces a la pobreza de las gentes lo habitan. Para poder sobrevivir, las poblaciones están obligadas a sobreexplotar sus tierras. Frente a las leyes del mercado internacional basadas en el corto plazo y en regiones del mundo en las que los recursos naturales están subevaluados, las poblaciones locales, con frecuencia las más pobres del planeta, intentan poner remedio a lo más urgente. Pobreza y desertificación se encadenan en un juego mortal de causas y consecuencias.

En la encrucijada de dos Objetivos del Milenio para el desarrollo
Frente a esta plaga y siguiendo la estela de la Conferencia de Río, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) entró en vigor en 1996 . La Convención declara la voluntad de los 190 países firmantes de combatir la desertificación y reducir los efectos de la sequía. En septiembre 2002, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible designa la degradación de las tierras como uno de los mayores retos del medio ambiente global. Esta Cumbre aboga a favor de una gestión sostenible de los bosques naturales o plantados como armas contra la pobreza. En efecto, el combate contra la desertificación se encuentra en la encrucijada de dos de los ocho Objetivos del Milenio para el desarrollo, enunciados por las Naciones Unidas a finales de 2002: reducir a la mitad el número de pobres antes de 2015 y garantizar un medio ambiente sostenible.

Volver a encontrar las buenas respuestas
Existen soluciones para regenerar los suelos, combatir los efectos del viento, reforestar y promover una agricultura sostenible. Pasando de los monocultivos intensivos a una vuelta progresiva a la biodiversidad, la tierra agotada se recupera y los seres humanos fragilizados encuentran de nuevo una perspectiva de porvenir económico y social. En este proceso tenemos mucho que aprender de la sabiduría de las culturas tradicionales que han sabido vivir en armonía con los medios más hostiles y han hecho florecer civilizaciones milenarias.

El foco de la COSUDE: La cooperación bilateral antidesertificación

La COSUDE apoya el mandato de la Convención de las Naciones Unidas entregando anualmente alrededor de 50 millones de francos a más que 70 proyectos y programas de desarrollo destinados particularmente consagrados a dominar los problemas específicos de las regiones secas. Numerosos de estos proyectos tienen por objetivo la salvaguarda de recursos hídricos y la fertilidad de los suelos a través de la práctica de una agricultura y de una explotación forestal sostenibles. En concreto, se trata de transmitir a los actores sobre el terreno una serie de competencias en materia de una explotación mesurada de los recursos limitados, de apoyar proyectos de investigación agronómica y de ayudar a implantar reformas institucionales relacionadas con la gestión medioambiental.

Persona de contacto relacionada con el tema:Yves Guinand

Informaciones complementarias y documentación

Documentos
  • Coping with drought
    Bajar (PDF, 1250 KB) [en]   [fr]  
    Pedir
  • La vie dans le désert: L’autre regard
    Bajar (PDF, 333 KB) [fr]  
  • 66th UN General Assembly in New York: Speech by Micheline Calmy-Rey
    Addressing desertification, land degradation and drought in the context of sustainable development and poverty eradication
    Bajar (PDF, 27 KB) [en]   [fr]  
  • Desertificación, una síntesis visual
    Bajar [en]   [fr]   [es]  

Enlaces externos
Artículos y Comunicados de prensa